Reporte Regional GEIAL 2026
De la biodiversidad ecosistémica (y sus progresos) a la revolución de la inteligencia artificial y el emprendimiento femenino y científico-tecnológico
Autores
Hugo Kantis
Juan Federico
Resumen ejecutivo
El Reporte Regional 2026 de GEIAL —el Grupo de Ecosistemas Inteligentes de América Latina— presenta la situación de cerca de 40 ecosistemas de emprendimiento pertenecientes a 9 países latinoamericanos, con 14 que se han sumado este año. La geografía cubierta se extiende desde la frontera de México con Estados Unidos hasta el sur de Latinoamérica e incluye a Ciudad de México, Tijuana, Querétaro y Monterrey en México; Santo Domingo en República Dominicana; Barranquilla, Manizales, Medellín y Cali en Colombia; Quito, Guayaquil, Loja, Cuenca, Azogues, Riobamba e Ibarra en Ecuador; Lima, Trujillo, Chiclayo, Arequipa, Piura
y Huancayo en Perú; Antofagasta, La Serena Coquimbo, Santiago y Valparaíso en Chile; San Pablo en Brasil; Montevideo, Paysandú y Rivera en Uruguay y Buenos Aires, San Francisco, Esperanza, Tierra de Palmares, Córdoba, Río Cuarto, Villa María y Rafaela en Argentina. Se trata de un grupo numeroso de ciudades habitadas por cerca de 114 millones de personas. La riqueza y variedad de paisajes que presenta este reporte permite hablar de biodiversidad ecosistémica. Junto a las grandes capitales y metrópolis, con economías diversificadas, conviven urbes donde las actividades portuarias y logísticas juegan un papel fundamental y ciudades intermedias y pequeñas de base primaria, agroindustrial y/o minera.
El reporte se organiza en dos grandes partes: primero, ofrece una foto de las condiciones sistémicas y el desempeño emprendedor; luego, un análisis de sus progresos recientes y, a continuación, un análisis de tres temas clave para el futuro del emprendimiento dinámico: la situación del emprendimiento femenino, cuyo potencial para ampliar la base emprendedora es clave; la realidad del emprendimiento de base científico-tecnológico, portador de innovaciones profundas y la adopción de inteligencia artificial en los ecosistemas.
¿Cómo es el desempeño de los ecosistemas?
La medición de la dinámica emprendedora total (Output) revela una brecha significativa en el desempeño de los ecosistemas de la región. Entre las ciudades grandes lidera con claridad San Pablo, seguida por Monterrey, Ciudad de México, Buenos Aires, Santiago y Lima, y algo más atrás Montevideo y Medellín. En los ecosistemas de ciudades grandes, la distancia entre los valores máximo y mínimo es de algo más de 2 veces.
Entre los ecosistemas de menor tamaño relativo esta brecha es mucho más marcada (7 veces): Valparaíso encabeza el ranking, superando a varias ciudades grandes, seguido por Trujillo, Manizales y Antofagasta. En estos ecosistemas suele haber menor densidad y aglomeración de emprendimientos tecnológicos que en los líderes de ciudades grandes. El Reporte 2026 incluye, por primera vez, un análisis de los perfiles de los emprendedores y de las actividades emprendedoras predominantes en cada ecosistema. La intención es captar la diversidad que encierra la actividad emprendedora dinámica. Los “sospechosos de siempre” aparecen en primer lugar: los jóvenes de base universitaria (estudiantes/ graduados) que emprenden por primera vez y las nuevas empresas independientes son los arquetipos más comunes. Pero el dato más novedoso, sin duda, es la creciente importancia de los hijos de empresarios y de quienes ya tienen otra empresa (emprendedores seriales o empresarios de porfolio), sobre todo en los ecosistemas de menor tamaño, donde también aparece el intra emprendimiento. Estos resultados son de especial interés para el fomento de la actividad emprendedora dinámica, dado que “la cancha” es más amplia que aquella en la que suelen “jugar” las organizaciones del ecosistema.
¿Hay condiciones sistémicas (inputs) para mejorar el desempeño emprendedor futuro?
Córdoba encabeza a los ecosistemas grandes que exhiben condiciones favorables, seguido de Querétaro, Monterrey, Santiago, Medellín, Cali, San Pablo y Montevideo.
Entre los ecosistemas de menor tamaño lidera Manizales y, a continuación, con puntajes tendiendo a favorables aparecen Antofagasta, Río Cuarto, Villa María, La Serena Coquimbo, Chillán y Valparaíso.
Habiéndose ampliado notablemente, año tras año, la cantidad de ecosistemas que participan de la medición de GEIAL, el capital humano emprendedor sigue ubicándose, por lo general, en niveles intermedios que deben ser fortalecidos. Los líderes de esta dimensión son San Pablo, Villa María y Rafaela, esto es, una megalópolis junto a dos ciudades de menor tamaño. Sin embargo, esta situación encierra dos realidades. Por un lado, suele haber bases locales de emprendedores pero por otro, unas pocas ciudades que logran atraerlos y casi todas ante el desafío de retener talento.
La cultura emprendedora es la dimensión más destacada de todo el análisis —con Monterrey, Córdoba y Querétaro a la cabeza entre las grandes, y Manizales entre las de menor tamaño —, mientras que la formación emprendedora muestra el mayor terreno para mejorar: más de la mitad de los ecosistemas carece de condiciones favorables. Sólo Manizales, Loja y Huancayo logran destacarse en este frente.
En cuanto a las fuentes de oportunidades, la demanda y la plataforma de ciencia y tecnología para la innovación (CTI) muestran una situación relativamente favorable y pareja entre las ciudades de diferente tamaño, con Querétaro y Córdoba encabezando a los ecosistemas grandes y Villa María y Manizales a los de menor tamaño. La realidad es más heterogénea en el caso de las oportunidades que abren las empresas tecnológicas, con una tendencia más ventajosa en el caso de las ciudades grandes.
Entre los factores requeridos para viabilizar los emprendimientos, suele haber condiciones relativamente positivas en el capital social y las redes de contacto y también en el apoyo institucional a los emprendedores, con Monterrey, Santiago, Córdoba y Querétaro liderando las ciudades grandes en incubación/aceleración y Esperanza, Manizales y Villa María a las de menor tamaño.
El financiamiento, en cambio, es la dimensión más débil y heterogénea. Córdoba es el único caso que combina niveles ligeramente favorables tanto en fuentes públicas como privadas, mientras que Montevideo y Santiago se destacan por los programas de apoyo financiero de los gobiernos. San Pablo, y en menor medida Monterrey, se diferencian porque las fuentes privadas tienden a ser ventajosas y más importantes que las públicas. Del otro lado, ninguno de los ecosistemas de menor tamaño alcanza tales niveles en las fuentes privadas y en financiamiento público sólo aparecen casos chilenos con buen acceso.
Las políticas y regulaciones tienen doble cara. Algo menos de la mitad de los ecosistemas ofrecen políticas públicas favorables para el emprendimiento, destacándose Montevideo, Santiago y Córdoba entre las grandes urbes y Antofagasta, Chillán y La Serena-Coquimbo entre las de menor tamaño. El panorama de las regulaciones cambia drásticamente, dado que ningún ecosistema percibe condiciones positivas. Se trata de una situación que se repite a medida que se van sumando más ecosistemas a GEIAL.
Finalmente, en articulación y gobernanza hay una brecha entre la existencia de bases de confianza y espíritu colaborativo entre los actores y su capacidad efectiva de construir una agenda de acciones y recursos para impulsar su desarrollo. Los casos destacados son Córdoba, Querétaro, Montevideo, Tijuana, Medellín y Cali entre las grandes y Manizales entre las de menor tamaño. El reporte también analiza la composición de los liderazgos en base a la presencia de los distintos actores, observándose una amplia heterogeneidad de casos. El protagonismo más usual incluye a las instituciones de apoyo junto a las gobernanzas locales, aunque en las ciudades de menor tamaño crece el protagonismo de los gobiernos.
¿Y si miramos inputs y outputs a la vez?
El análisis conjunto de las condiciones sistémicas y la dinámica emprendedora permite clasificar a los ecosistemas en siete grupos que dan cuenta de la biodiversidad ecosistémica existente:
Grupo 1a. Líderes en consolidación (San Pablo, Monterrey, Santiago): ciudades grandes, en muchos casos capitales con economías diversificadas (industria, finanzas y servicios intensivos en conocimiento), con plataformas universitaria y de I+D y de emprendedores locales. Este perfil muestra condiciones favorables tanto de Output como de Input.
Grupo 1b. Líderes con desafíos de sostenibilidad (Montevideo y Medellín): ciudades grandes de perfil diversificado cuyas condiciones de Input como de Output están en el umbral de los niveles considerados como favorables.
Grupo 2. Seguidores con oportunidades de mejora (Ciudad de México, Buenos Aires y Lima): ciudades capitales con buena escala de mercado y concentración de servicios, industria y universidades y base de empresas nuevas y jóvenes. Sus condiciones sistémicas revelan oportunidades de mejora para avanzar hacia el Grupo 1.
Grupo 3. Seguidores con potencial por capitalizar (Cali, Córdoba, Querétaro, Antofagasta, Manizales): ciudades grandes e intermedias con clústeres especializados ligados a la industria automotriz y/o la manufactura avanzada, otros más cercanos a los recursos naturales, como la minería o la producción cafetera. Sus condiciones sistémicas favorables aún no se traducen en su dinámica emprendedora.
Grupo 4. En transición (Valparaíso, Barranquilla, Quito, Santo Domingo, Tijuana, Trujillo, Guayaquil, Cuenca, Arequipa, La Serena-Coquimbo): grupo muy heterogéneo con grandes ciudades y ciudades intermedias basadas en servicios, comercio y actividad portuaria/logística, algunas también con agroindustria exportadora y manufactura tradicional. Sus condiciones sistémicas son de nivel intermedio y su dinámica emprendedora está por debajo de su potencial.
Grupo 5. En construcción, con bases para dar el salto (Río Cuarto, Villa María, Rafaela, Loja, Huancayo, Piura, San Francisco, Chiclayo, Paysandú, Chillán): ciudades pequeñas e intermedias con una fuerte base agropecuaria y agroindustrial, y presencia de universidades locales que nutren su capital humano. Tienen condiciones sistémicas de nivel intermedio como base para dar un salto en una dinámica emprendedora todavía baja.
Grupo 6. En construcción, con cimientos por consolidar (Azogues, Tierra de Palmares, Ibarra, Riobamba, Esperanza, Rivera): ciudades pequeñas con economías de base primaria (agropecuaria/ agroindustrial), comercial, artesanal y —en algunos caso — turística o fronteriza, con menor diversificación y plataforma de CTI que el resto de los grupos.
¿Quiénes y cómo están avanzando?
De los 21 ecosistemas que midieron sus progresos recientes en 2026 a través del Índice de Progresos de GEIAL (IPE), hay 16 que exhiben evidencias de avance. Se destacan Medellín, Córdoba, Querétaro, San Pablo, Monterrey y Cali entre las ciudades grandes, y Río Cuarto y Valparaíso entre las de menor tamaño.
Las fuerzas dinamizadoras más usuales de los ecosistemas son los Emprendedores (jugando nuevos roles peor también a través del crecimiento de sus empresas) y las Empresas (como fuentes de oportunidades), seguidas de las Instituciones y redes (con nuevos y mejores servicios) y de los avances en Articulación y gobernanza. Algunos Gobiernos avanzan en políticas de emprendimiento pero no se perciben progresos en normas y regulaciones favorables para el emprendimiento. Los Inversionistas se ubican en una situación intermedia, con la mitad de los ecosistemas mostrando progresos en el desarrollo de la oferta y el mayor acceso.
¿Hay condiciones para el emprendimiento femenino?
En general las condiciones para el emprendimiento femenino dinámico siguen siendo poco alentadoras, incluso entre los ecosistemas líderes. Aún en los casos más favorables como Querétaro y Tijuana, entre las ciudades grandes y Villa María, Antofagasta y Riobamba, entre las de menor tamaño, hay un amplio terreno por recorrer. Por ejemplo, hay barreras en el relacionamiento con empresarios e inversionistas, en el acceso al financiamiento y la falta de equidad en la distribución de roles en la familia afecta la posibilidad de dedicarle más tiempo al emprendimiento.
… ¿y para crear empresas de base científica (EBCT)?
La plataforma de ciencia, tecnología e innovación muestra condiciones favorables en la mayoría de los ecosistemas. Sin embargo, sólo una minoría la capitaliza. Córdoba y Querétaro, entre las grandes, y Río Cuarto y Valparaíso, entre las de menor tamaño, logran complementar dicha plataforma con un ambiente favorable para el surgimiento de EBCTs. Para avanzar en dicha dirección hay asignaturas pendientes puertas adentro de las universidades, como en las normas e incentivos para los académicos; pero también puertas afuera, por ejemplo, en el acceso a financiamiento privado especializado y en regulaciones y políticas públicas de apoyo.
La buena noticia es que la mayoría de los ecosistemas medidos registran progresos en las normativas internas de las universidades, en los programas públicos de apoyo y en la articulación entre investigadores y otros actores del ecosistema.
¿Qué está pasando con la adopción de IA?
GEIAL avanza este año con el desarrollo de un indicador inédito que mide la adopción de inteligencia artificial en los ecosistemas y su incidencia en la creación de empresas locales. El ranking muestra a San Pablo y Medellín liderando con más de 70 puntos, seguidos de cerca por Montevideo, Cali, Santiago, Córdoba y Querétaro. Entre los ecosistemas de menor tamaño relativo los valores tienden a ser más bajos, destacando Valparaíso, Villa María, La Serena-Coquimbo y Antofagasta.
La región atraviesa una etapa exploratoria, con niveles de adopción todavía bastante modestos, tanto en el grado de generalización del uso como en su sofisticación, si bien los emprendedores superan a las organizaciones.
Suele haber algunas condiciones habilitantes favorables para la IA como la voluntad estratégica de las organizaciones (empresas y entidades de apoyo) de avanzar en su uso o la existencia de proveedores especializados, pero no sucede lo mismo con la disponibilidad de recursos económicos y tecnológicos para avanzar. Y esto frena la adopción. Aún dentro de este contexto se perciben resultados, con ganancias de eficiencia, mejoras en las propuestas de valor y surgimiento de empresas basadas en la IA.

